martes, 4 de septiembre de 2012

¿A qué tengo que renunciar por Jesús? ¿Ya estoy listo para ser bautizado?



¿A qué tengo que renunciar por  Jesús?



¿A qué tengo que renunciar por  Jesús?

Un hombre le preguntó a Jesús,
 ¿Cómo  puedo  nacer de nuevo?   Acaso  tengo  que entrar nuevamente al vientre de mi madre y nacer de nuevo.
Este  hombre  como  muchos  no comprende  que  Jesús nos da  la promesa de un nuevo nacimiento, en el espíritu  Santo. EL nos da una vida nueva,  la cual tenemos que cuidar con entrega  y perseverancia.
Nacer de nuevo, es  nacer  en cristo para su gloria, morir  al viejo hombre,  renacer en el nuevo hombre,  que es la fe en Jesucristo. Entregándole,  todas nuestras cargas,  y pecados, y él nos limpiara de todo  eso,  que nos alejaba de la presencia de nuestro padre en los cielos.

Cuando tenemos el  nuevo nacimiento  nuestra  carne  ya no es compatible  con  nuestra alma,  pues  este  está acostumbrada  a  los placeres de este mundo,  y  durante  tu vida  antes de conocer el amor de  Jesús,   hacías  todo  tipo de  cosas, mentiras y otros pecados que la biblia describe,  que nos alejan del amor  de Dios,  nos hacen enemigos de Dios,  y merecedores de la condenación eterna.
La palabra de  Dios  dice:
La variedad de pecados es grande, la Escritura contiene varias listas,  la carta a los Gálatas opone las obras de la carne al fruto del Espíritu: "Las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios" 
Romanos  5,  19 al 21 
Verso 19-Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. 
20 -Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; 
21- para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.
Romanos,  capitulo 1 versos  28 al 32,
 Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; 
29- estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 
30 -murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, 
31- necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; 
32 -quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.
 1 de corintios  6 del 9 y 10,
 ¿No sabeis Que los injustos no heredarán el Reino de Dios?, No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni adúlteros, ni los afeminados, ni los Que Se echan con Varones,
10-ni los ladrones, ni los ávaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el Reino de Dios.
 Efesios 5 del 3 al 5,
3- Pero fornicación y Toda inmundicia, o avaricia, ni Aun se nombre de Entre vosotros, Como conviene a santos;
4-ni Palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, Que No convienen  antes bien, si no en  Acciones de Gracias.
5- porque esto  sabeis, Que ningun fornicario, o inmundo, o  avaro, Que es idólatra, tiene herencia en el Reino de Cristo y de Dios.
colosenses  3- 5 al 8,
5- Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;
6-cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,
7- en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.
8-Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.
  2 Timoteo 3,  2 al 5,   2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
3- sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,
4- traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,
5- que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

Está claro, que  todos   éramos  parte de estas listas de pecado  y  separación de la gloria de  Dios, sin embargo  Jesús, al  llegar a nuestras vidas, perdono nuestros pecados, y sano  nuestras almas,  y él no se acordó mas de ellos.
La pregunta es,  ¿a que tengo que renunciar  por la cruz? , ya tienes tu respuesta, pues  el señor viene por un hombre y una mujer,  guardada  para  recibirle en santidad  y amor.


                 

 

2 comentarios:

  1. Difícil alinearse a estas prohibiciones. De todos los años que llevo como creyente he visto hermanos que caen una y otra vez en uno o varios pecados del listado que este articulo menciona, yo me incluyo. La pregunta es: ¿Cuantas veces Jesucristo nos podrá perdonar? ¿Cuantas veces Jesucristo podrá limpiar nuestros pecados y darnos un cuerpo nuevo?. La mayoría de los creyentes sabemos de estas ordenanzas de Dios pero aun así volvemos a caer en pecado una y otra vez. Por más que intentemos dejar estos pecados de lado volvemos a caer siempre incluso inconcientemente. ¿Que esperar de todo esto? Me siento confundido.

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  2. El real problema de todo Cristiano (cualquier denominación) es que realmente no nos hemos entregado de corazon al Señorío de Cristo. Decimos q creemos (y es verdad en alguna medida) pero no entregamos plenamente nuestro corazon. O sea, el pecado es pecado (no hay ni mayor ni menor pecado.... es pecado y esto me aparta de Dios y me lleva a la muerte) y debo renunciar con mi "corazon" y "voluntariamente"a todos y cada uno de ellos. Entregar mi voluntad a Cristo para q venga en mi socorro. Cuando el Señor me mostró este hermoso regalo, comprendí q realmente es obra de él y no de mis esfuerzos humanos...
    cuando comence a renunciar con el corazon y entregarme a Jesus como mi Salvador, comenzó el Señor Jesús a obrar el milagro en mi vida y Yo a ver los frutos (Galatas 5) en mi vida; lo q no no pude en mi vida con esfuerzo, Dios lo hizo con misericordia y amor. Y mi vida ahora ha cambiado, pues realmente comienza a obrar el "bautizmo en el espíritu" con toda su fuerza, en toda su plenitud.
    Gloria a Dios!!!

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